La sentadilla es el ejercicio que más se parece a la vida: sentarte, levantarte, coger algo del suelo. Por eso la enseñamos el primer día. Y por eso también es donde más vicios aparecen cuando se entrena sin nadie al lado.
1. Las rodillas se van hacia dentro
Al subir, las rodillas se juntan. Suele ser falta de fuerza en el glúteo medio, no un problema de rodillas. Corrección: piensa en «abrir el suelo» con los pies y empuja las rodillas en la dirección de los dedos.
2. Los talones se despegan
El peso se va a la punta del pie y la espalda tiene que compensar. Casi siempre es falta de movilidad de tobillo. Mientras la trabajamos, un calzado con algo de tacón o un disco fino bajo los talones ayuda.
3. Bajar con prisa y rebotar
El rebote abajo parece que ayuda a subir, pero carga la articulación justo donde menos control tienes. Baja en dos o tres segundos y para un instante abajo antes de subir.
4. Mirar al techo
Levantar mucho la barbilla arquea la zona lumbar. La mirada, un par de metros por delante en el suelo; el cuello, en línea con la espalda.
5. Cargar más de lo que se puede controlar
Si la última repetición no se parece a la primera, sobraban kilos. Es mejor terminar la serie sabiendo que quedaban dos repeticiones en el depósito.
Grábate de lado con el móvil una vez a la semana. Es la forma más barata de ver lo que no notas.